Seguramente no podrías soportar la verdad de mi vida si te la contara.
Tendría que mentirte.
Para no hacerlo, pinto.
Mi pintura nace de la intuición. No parto de un relato previo ni de un significado cerrado. Las imágenes aparecen durante el proceso y, muchas veces, sólo revelan su sentido cuando ya han sido pintadas.
Sin la pintura que te muestro, ni yo misma habría podido soportar la verdad de lo que no te muestro.
Me atraen los lugares donde la conciencia pierde sus límites; aquello que permanece oculto, lo que apenas llega a intuirse. El silencio. La espera. El deseo. La transformación. Los misterios de la identidad.
No pinto para explicar el mundo.
Pinto para acercarme a aquello que sólo puede existir como imagen.
No espero que mis cuadros sean comprendidos de una única manera. Espero que encuentren un lugar donde tu experiencia y la mía puedan reconocerse, aunque sea por un instante.
Entiendo la pintura como una forma de exploración.
Como una forma de permanecer.
De seguir viva.